Las estadísticas
extra/oficiales revelan los serios y corruptos nexos de los
actuales y pasados mandos militares, obligando a ponderar la
atención de todas las entidades que dentro de la sociedad vienen
exigiendo urgentes profilaxis en estos pútridos estamentos.
El carrusel festivo de comisiones ¨¨ad hoc¨¨ que se
utilizan para dormir las indagaciones de hechos reñidos, vienen
socavando la credibilidad, incrementando la percepción nefasta
que de estos sectores tiene el común de los ciudadanos.
Las cifras escandalosas que hoy se manejan en materia
criminal, evidencian el derrotero por el que se enrumba el
país, donde los estamentos oficiales llamados al cuido de la
tranquilidad ciudadana, hartos permisibles a todo tipo de praxis
corrupta.
Pese al silencio u ocultamiento que el periodismo
corporativo vernáculo observa, muchos vocingleros, agoreros de las
capillas militares, siempre en nóminas del Estado a través de
igualas y asesorías en materia de prensa, con grado Suma Cum Lade
en extorsión, prebendas, no obstante sus fétidos desempeños, salen
al ruedo a defender todas las inconductas conocidas.
El desorden que observan nuestros cuerpos armados, donde a
diario un oficial, alistado o efectivo, viene involucrado en actos
delictivos, embadurnando los uniformes de entidades que deberían
ser sinónimo de pulcritud, hoy ligadas, todas, a fuertes
tentáculos con el crimen organizado, el tráfico de drogas, cobros
compulsivos en el bajo mundo, donde los nombres de alto jerarcas
militares siguen llenando las páginas de los diarios cuasi camino a
la Mexicanización.
Militares y policias colocados en el sistema de favores
oficiales al frente de organismos llamados de ¨¨inteligencia¨¨,
donde lo único que han logrado es incrementar significativamente
su ayer exiguas cuentas bancarias, desde luego, fruto de la
participación, connivencia y complicidad con el axial del bajo
mundo.
Los hechos están ahí: cancelación masiva, empero no enjuiciado
de miembros de los principales organismos dedicados a la lucha
contra el crimen como la DNCD, INTERPOL, CESFRON, CESA, etc, no
obstante el involucramiento de soldados de la Marina de Guerra,
cuerpo castrense hasta hace poco ajeno de todo nexo pútrido
entre sus alistados, no así en la alta oficialidad.
El accionar delictivo que arropa a nuestras Fuerzas
Armadas y Policia Nacional al parecer no importa al sector
gobierno, a sabiendas que la colectividad día a día desconfía de
sus hombres de armas, lo que pudiera llevarnos en un plazo no
muy lejos a un caos institucional. O no.
El presidente Leonel Fernández debe parar tan oblícua
tendencia. La nación no puede caer en una indefensión en su
seguridad interna. No señor.
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